
La más vulgar de todas las orquídeas es también la que presenta más rusticidad y facilidad de cultivo, sin embargo requiere los cuidados básicos que todas las orquídeas necesitan. Los colores pueden variar mucho, pues ha sufrido intenso mejoramiento e hibridización. La coloración más común es la blanca con las extremidades rosadas y el labelo con el centro morado muy oscuro, transmite la sensación de ser un ojo. Sus pseudobulbos presentan coloración verde clara a amarillenta. Algunas variedades presentan porte menor y otras porte mayor.
Todos os dendrobios son epífitas, es decir, se desarrollan sobre el tronco de los árboles. No son parásitas, como muchos podrían pensar, sólo utilizan los árboles como soporte y protección para su crecimiento. Por dicho motivo se pueden cultivar sobre los árboles, inicialmente atados con piolas o sisal. Su efecto queda bárbaro en palmas. Se pueden cultivar en macetas también, preferencialmente de barro, madera o cerámica, bien forrados con pedriscos para un perfecto drenaje. El sustrato se puede componer por una mezcla de cáscaras de árboles, carbón vegetal, cáscaras y fibras de coco, entre otros materiales propios para epífitas. No entierre el rizoma (tallo paralelo al suelo) al plantar el Dendrobio, debe quedarse sobre el sustrato. Se deben cultivar a media sombra o pleno sol (sólo para lugares frescos y ventilados), con riegos frecuentes en verano y reducidos en invierno. El Abono debe ser suave y diluido, preferencialmente orgánico, como torta de ricino y harina de huesos. Actualmente encontramos abonos propios para orquídeas, de liberación lenta. Se multiplica por división de la planta, preservando por lo menos 3 pseudobulbos para cada plantón, con rizoma y raíces. Evite subdividirlo demasiado, so pena de que se debilite mucho.
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